Martes, 20 de septiembre de 2022

 


Salí con los perros sobre las 7.30, todavía de noche, y fue clareando durante el paseo. El monótono reclamo de otoño de los mirlos nos envolvía al pasar la arboleda cercana al campo de golf. Este canto no se parece en nada al melódico y aflautado trino de primavera, pero aún así se agradece su música a estas horas. También nos sobrevolaron varias bandadas ruidosas de cornejas que en la hora azul de la mañana siempre cruzan la urbanización de este a oeste.  El campo, de nuevo húmedo, olía a cantueso y helicriso, con su aroma entre curry y manzanilla. Temperatura muy suave para estas fechas. Cuando volvíamos a casa se apagaban las farolas.

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