Lunes, 26 de septiembre de 2022


5,3° C en nuestro paseo al amanecer, con una brisa fría que envolvía el campo en un denso silencio. El cielo no mostraba prácticamente ni una nube, limpio como un cristal. Sin embargo, no hemos sido capaces de encontrar Venus en el horizonte oriental. No sé si es porque se encuentre más abajo en el horizonte de lo que creía o porque la enorme claridad que se veía hacia el este nos velaba su presencia. En cambio, Júpiter, en poniente, se veía hoy magnífico en los primeros minutos del paseo, antes de que la luz se fuera extendiendo por la bóveda. Quizás deba dejar preparado el telescopio para verlo por la mañana en lugar de obcecarme con la noche, pues todas acaban nubladas.

Poco a poco, como todas las mañanas últimamente, el silencio se empezó a romper con el tímido piar de los mirlos, posados aún en los árboles, al llegar al parque cercano al campo de golf. Las cornejas, hoy más dispersas, cruzaban el cielo solitarias, en parejas o pequeños grupos, mucho menos numerosos que otros días. Poco antes de llegar a casa, vimos una corneja volando hacia el levante, al contrario de lo que suele ser habitual a estas horas.

Ya hace una semana de las últimas lluvias.

 

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