Sábado, 24 de septiembre de 2022
Por la mañana estuve observando a un joven herrerillo que jugaba a perseguirse con un gorrión, en la encina que casi mete sus ramas dentro de nuestra habitación. Por la posición de la luz, la ventana debían de verla como un espejo, por lo que pude contemplarlos desde muy cerca sin que ellos me vieran a mí. Más tarde estuve recogiendo los que probablemente sean los últimos, los penúltimos mejor dicho, frutos del huerto. Tomates, un calabacín blanco, tomates cherry y cherry amarillos, incluso un melón. Mientras recogía los cherry me fijé en una ruidosa abejita que polinizaba las flores de calabacín, con toda la cabeza llena de polen.
Aunque no ha hecho frío, ha sido un día con más nubes que claros. Al atardecer había una preciosa luz, con un cielo límpido, asomando entre las nubes. Al poco de caer la noche, se levantó un fuerte vendaval del noroeste. Las nubes me han impedido de nuevo sacar el telescopio para observar Júpiter.
Comentarios
Publicar un comentario