Domingo, 16 de octubre de 2022
Amaneció soleado y con temperatura muy alta. La mínima se quedó por
encima de 10° C, pero antes de las 11 de la mañana comenzó a levantarse
bastante viento y, poco a poco, se fue nublando. La temperatura, sin
embargo, se mantuvo bastante alta hasta que llegaron los chubascos,
sobre las 7 de la tarde. No fue gran cosa, apenas 1 mm, pero al menos
refrescó el ambiente. Nos encontrábamos paseando por la orilla del río
en Almenara de Tormes y nos mojamos, aunque ligeramente.
El bosquecillo de galería, que circunda el río Tormes y la lengua de tierra que se adentra en medio del cauce, se encontraba también afectado por la sequía y el calor, aunque no tanto como en nuestro barrio, debido seguramente a la humedad del río. Es una zona preciosa, con un merendero en una zona que, en esta época, me pareció paradisíaco, en medio de la tierna llovizna que caía. En la parte central se encuentra el arboreto citado en la guía de las Catedrales Vivas de la provincia. Consta de varios carballos (Quercus robur), un par de robles americanos (Quercus rubra), un alcornoque (Quercus suber), una catalpa de la que no recuerdo la especie a pesar de que dispone de un cartel indicativo, un almez (Celtis asutralis), un par de pinsapos (Abies pinsapo), un par de tilos de hoja ancha (Tilia platyphyllos), algún taray (Tamarix gallica) y hasta un precioso y caducifolio ciprés de los pantanos (Taxodium distichum). En el bosque autóctono, entre las especies entremezcladas, figuran alisos (Alnus glutinosa), abedules (Betula pendula), chopos (Populus nigra), álamos blancos (Populus alba), olmos (Ulmus sp.), saúcos (Sambucus nigra), majuelos o espinos blancos (Crataegus monogyna), fresnos (Fraxinus angustifolia y excelsior), rosales silvestres (Rosa canina), encinas (Quercus ilex), sauces (Salix alba y atrocinerea), etc. La verdad es que es un paseo precioso al que tenemos que volver un día entre semana, para disfrutarlo en soledad.
Nos
desplazamos en coche hasta allí por caminos, ahorrando más de 3km en
cada trayecto y, como las carreteras desde nuestra casa hasta el Bosque encantado
se encuentran en tan mal estado, también ahorramos en tiempo, pues
apenas se nota diferencia en la velocidad que puedes alcanzar por cada
uno de los recorridos. Hemos pensado que es buen itinerario para hacer
en bicicleta o, incluso, andando.
El bosquecillo de galería, que circunda el río Tormes y la lengua de tierra que se adentra en medio del cauce, se encontraba también afectado por la sequía y el calor, aunque no tanto como en nuestro barrio, debido seguramente a la humedad del río. Es una zona preciosa, con un merendero en una zona que, en esta época, me pareció paradisíaco, en medio de la tierna llovizna que caía. En la parte central se encuentra el arboreto citado en la guía de las Catedrales Vivas de la provincia. Consta de varios carballos (Quercus robur), un par de robles americanos (Quercus rubra), un alcornoque (Quercus suber), una catalpa de la que no recuerdo la especie a pesar de que dispone de un cartel indicativo, un almez (Celtis asutralis), un par de pinsapos (Abies pinsapo), un par de tilos de hoja ancha (Tilia platyphyllos), algún taray (Tamarix gallica) y hasta un precioso y caducifolio ciprés de los pantanos (Taxodium distichum). En el bosque autóctono, entre las especies entremezcladas, figuran alisos (Alnus glutinosa), abedules (Betula pendula), chopos (Populus nigra), álamos blancos (Populus alba), olmos (Ulmus sp.), saúcos (Sambucus nigra), majuelos o espinos blancos (Crataegus monogyna), fresnos (Fraxinus angustifolia y excelsior), rosales silvestres (Rosa canina), encinas (Quercus ilex), sauces (Salix alba y atrocinerea), etc. La verdad es que es un paseo precioso al que tenemos que volver un día entre semana, para disfrutarlo en soledad.


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