Jueves, 20 de octubre de 2022
Otro litro y medio ha caído durante la noche. El silencio, apenas roto por las estridencias de la lechuza, nos acompañó en el paseo. El cielo estaba casi completamente despejado al salir de casa, pero se fue cubriendo con intervalos nubosos, que pasaban a toda velocidad velando la visión de los astros. La verdad es que daba gusto caminar por la tierra esponjosa, oliendo los cantuesos y la humedad del suelo. Se nota mucho cómo van decreciendo los días.
A mediodía empezó a llover. Después de comer emprendimos viaje a Tres Cantos, campamento base para pasar unos días por la Sierra Norte de Madrid. El aguacero nos acompañó durante prácticamente todo el viaje, especialmente intenso mientras atravesábamos la abulense comarca de La Moraña. Desde un poco antes de Ávila capital hasta el túnel de Guadarrama apenas llovió, siendo el viento el verdadero protagonista con rachas importantes. A la salida del túnel, volvieron a arreciar los chubascos, acompañándonos durante toda la M-607, carretera que tomamos en Collado Villalba.
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