Martes, 18 de octubre de 2022
La luna, en cuarto menguante, ya se deja ver hacia el este en nuestro paseo matutino. Salvo el horizonte, la bóveda se encontraba despejada y limpia después de la lluvia; y había 14° C a pesar del cielo raso. El silencio nos envuelve cada vez durante más tiempo a lo largo de este paseo, pues los pájaros van retrasando su despertador a medida que los días se acortan. A la vuelta, nos esperaba puntual, eso sí, la cogujada, alborotando desde su estepa. Ella parece hacer de gallo de corral, pues es como si su canto despertara al resto de aves del sopor de la noche suave.
Cuando subíamos las escaleras de casa, con Bruja dando saltos como siempre, pidiendo el desayuno, aún se veían Marte y la constelación de Orión. Incluso su nebulosa mostraba aún cierto bosquejo lechoso.
Al poco de amanecer se nubló y a media mañana comenzó el viento. Aunque la temperatura era bastante alta para la época, la sensación era más fresca. Hubo rachas moderadas durante toda la tarde.
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