Miércoles, 19 de octubre de 2022
Durante el paseo que, ya podríamos calificar de nocturno, el cenit permanecía despejado, permitiéndonos observar una luna cada vez más menguante y cada vez más orientada hacia el este —todavía conserva cierta apariencia de cuernos como el mes pasado, pero algo más inclinados ya—, la constelación de Orión, el planeta Marte y —no me había fijado ninguno de los días precedentes— el cúmulo estelar abierto de las Pléyades.
Las aves no hicieron acto de presencia a causa, probablemente, de la oscuridad y del fuerte viento que nos acompañó. En el horizonte comenzaban a verse las primeras nubes, estandarte del primer frente nuboso, asociado a la recién nombrada Armand, la que puede ser la primera borrasca interesante del otoño.
Antes de las 4 de la tarde comenzó a llover y estuvo prácticamente sin interrupción hasta las 10 de la noche. Hubo fuerte aparato eléctrico y uno de los truenos llegó a asustarnos, cuando estábamos ya en la cama leyendo, por su tremendo estruendo. El rayo más cercano detectado fue en Vega de Tirados a menos de 6km. En total, 19 mm para aliviar un poco la terrible sequía. Veremos si tiene continuidad los próximos días.

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