Viernes, 30 de septiembre de 2022
Mañana fría, con 4° C durante el paseo. Cielo raso, sin una nube. Las estrellas brillaban hoy estáticas, sin rastro de titilación, después de la lluvia. Todas las aves ocupaban hoy sus puestos: los mirlos en la arboleda del campo de golf, las cornejas cruzando de horizonte a horizonte con sus graznidos y aullidos, el escribano soteño y el colirrojo tizón a la vuelta, en el pequeño parque arriba de nuestra calle. A media mañana hemos podido escuchar también, insistente, al cernícalo primilla, asomándose desde los tejados y surcando el cielo con sus chillidos.
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