Viernes, 18 de noviembre de 2022

 

Otros 2,8 mm cayeron durante la noche. Continúan los fuertes vientos de noroeste, pero el cielo presentaba más claros que nubes. En nuestra salida de madrugada pudimos observar la luna, a la que llevábamos sin ver bastante tiempo, en fase ya menguante, en lo alto del horizonte este. En lo alto del horizonte oeste se veía Marte, caminando hacia el ocaso, muy cerca del cual se encontraba ya Sirio.

En la zona de dehesa que atravesamos antes de llegar al parque cercano al campo de golf, una lechuza se atravesó, rasante, justo delante de nosotros. Siempre me impresiona el absoluto silencio con el que aparecen y desaparecen las aves nocturnas gracias al fantástico diseño evolutivo de su plumaje, con unas plumas rígidas en la parte frontal y una especie de pelillos en el borde que reducen el rozamiento del aire, así como una capa de una sustancia cerosa, que atenúan aún más el sonido. Qué diferencia con el ruidoso aleteo de una paloma bravía que se asustó a nuestro paso, tan sólo unos pocos pasos más adelante.

A la vuelta, con las luces de la urbanización todavía encendidas ante la penumbra aún reinante, el milano real, madrugador, iniciaba ya sus vuelos de reconocimiento.

Comentarios

Entradas populares