Viernes, 4 de noviembre de 2022
Primera escarcha de este otoño. Aunque no fue generalizada, sí la pude encontrar en zonas más bajas, en las hondonadas. La temperatura mínima fue de 2,9 °C. Por la mañana recogí los últimos frutos del huerto, un par de calabazas vascas, un buen puñado de calabazas de la variedad Butternut, algunos pimientos, tomates que ya no iban a madurar, una berenjena blanca y sendas cajitas de toamates Cherry amarillo y rojo.
Por la tarde fuimos a Castellanos de Villiquera, a la que va a ser nuestra nueva pista de entrenamiento y, después de dar un paseo con los perros, planté cinco brinzales de la siembra autóctona que realicé en el otoño-invierno de 2020-21: dos fresnos (Fraxinus angustifolia) de las semillas procedentes del Fresno de San Pedro del Valle, árbol singular incluido en las Catedrales Vivas; un peral de la variedad Cristal, endemismo de las sierras del sur de Salamanca, de semillas con origen en Béjar; un membrillo procedente de semillas de la Aldehuela; y un serbal de cazadores procedente de semillas recogidas en el Camino de los registros, en Béjar.
Después de cenar, ya en casa, en nuestro último paseo de la noche, el silencio era apenas retado por el aullido lejano del cárabo y los cencerros del ganado próximo.


Comentarios
Publicar un comentario